Eran agentes de la DEA / Gringos en la Torre Centinela / Maru va con Claudia

DESDE los Estados Unidos, la DEA dio a conocer que los norteamericanos que se desbarrancaron y murieron en la sierra de Chihuahua, junto con el director y un elemento de la Agencia Estatal de Investigaciones, eran personal especializado de esa agencia antidrogas.

Medios estadounidenses confirmaron el informe, aunque sin detallar las tareas específicas que realizaban en territorio mexicano, particularmente en un operativo para asegurar un narcolaboratorio de metanfetaminas, considerado entre los más grandes del mundo.

El dicho de la DEA tiene varias implicaciones: la principal, una operación autorizada en México por el Gobierno Federal, lo que necesariamente colocaría a la presidenta Claudia Sheinbaum en conocimiento de los hechos, pese a sus negativas.

 Más aún cuando en el operativo participaron elementos del Ejército Mexicano, lo que implicaría que la comandante suprema de las fuerzas armadas estaba enterada; de no ser así, el escenario sería todavía más delicado.

La presidenta solicitó un informe tanto a Estados Unidos como al Gobierno de Chihuahua. De los primeros difícilmente obtendrá detalles, pero del ámbito estatal sí.

 El problema radica en la versión oficial que pueda sostenerse: argumentar que los agentes sólo recibieron “un rait” o que fungían como instructores de drones suena poco creíble y hasta ofensivo para la inteligencia pública.

Por ahora, tanto el fiscal César Jáuregui como la gobernadora María Eugenia Campos han sostenido la narrativa federal, políticamente correcta, pero lejana de la realidad, eso tendrá definitivamente implicaciones para todos.

POR CIERTO, y para evitar negativas o sorpresas, varias agencias de seguridad de Estados Unidos, como la DEA y Aduanas y Protección Fronteriza, estarán operando desde el piso 18 de la Torre Centinela.

Este acuerdo, pactado desde octubre pasado, contempla intercambio de información, inteligencia y análisis, lo que en teoría fortalecería la seguridad fronteriza en Nuevo México, Texas y Chihuahua.

Aunque dichas agencias no podrán participar en operativos directos sin autorización del Gobierno Federal, la experiencia indica que esa línea es difusa.

 La presencia física en la torre no garantiza límites reales, y como dirían los jóvenes, entonces “¿dónde está el chiste?”.

El aviso llega justo cuando el tema de la soberanía vuelve a la agenda de las mañaneras, invocado como un discurso recurrente en tiempos de paz política. Soberanía para quién, es una buena pregunta.

POR CIERTO, la gobernadora Campos Galván solicitó una reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para abordar el aseguramiento de los narcolaboratorios -los dos más grandes registrados hasta ahora-, un golpe significativo al crimen organizado que debe reconocerse a la Fiscalía de Chihuahua y a la Sedena.

Sin embargo, el punto crítico no son los laboratorios, sino la muerte de dos agentes de la DEA en un accidente vial tras el operativo, lo que ha desatado varias controversias publicas.

La presidenta trasladó la responsabilidad informativa a Chihuahua, alegando desconocimiento, pero es probable que la gobernadora le recuerde que estos acuerdos de colaboración son de carácter federal, y que los estados, en todo caso, sólo acatan lo previamente establecido.

Cosa de esperar a que se le conceda la reunión a Campos Galván y de ahí conocer si llega la verdad o continúa la simulación.

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