Más control para perpetuarse / Ahora si pierden, anulan / Andy sin INE

VIENE una nueva embestida que pegará directamente a la democracia y a las libertades ciudadanas cuando se realicen procesos electorales.
Se trata de otra reforma de López Obrador, avalada por la presidenta Claudia Sheinbaum Sheinbaum y representada en la Cámara de Diputados por el coordinador morenista, Ricardo Monreal.
La nueva ley, que está incluida en la Constitución, prohíbe que las campañas políticas, candidatos y partidos reciban dinero del extranjero para el desarrollo de las campañas. Hasta ahí podría parecer lógico.
Pero ahora, en tiempos donde se presume tanta soberanía, autonomía e independencia, agregaron que una elección puede invalidarse si existe “intromisión extranjera”.
Ni más ni menos significa que un comentario de algún medio internacional, particularmente de los Estados Unidos, podría convertirse en argumento para anular una elección, desde luego cuando ésta sea ganada por la oposición a Morena.
Mientras la reforma se discutía acaloradamente, muy casualmente la presidenta Sheinbaum, desde la mañanera, advirtió al “sabio pueblo” que para el 2027 existen indicios de que habrá intervención o ingerencia extranjera.
Es más, el coordinador de los diputados del PT en el Congreso Federal, Reginaldo Sandoval, ya adelantó que la gobernadora de Chihuahua sería “la candidata de los Estados Unidos”.
Se trata, por lo tanto, de la permanencia de Morena en el poder por las buenas o por las malas: “si pierdo, anulo; si gano, continúo”. Estas experiencias de populismo ya las conocemos desde Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.
La reforma llega justo cuando Morena se encuentra en el ojo del huracán por los escándalos de corrupción, impunidad y narcopolítica, situación que podría llevarlo a perder hasta nueve gubernaturas y la mayoría en las cámaras. Eso les provoca auténtico pánico, pese a que hoy tienen el control absoluto del aparato gubernamental.
Casualmente, nada se establece contra la aportación de dinero proveniente del crimen organizado o de la corrupción, pese a que buena parte de la clase política morenista podría encuadrar en esa hipótesis. Pero ya se sabe cuál es la respuesta oficial: “pruebas, pruebas”.
LLEGARON algunas publicaciones desde el centro del país que cuestionan la posibilidad de que el hijo del expresidente López Obrador, es decir, Andy López Beltrán, pueda participar como candidato a una diputación federal por el estado de Tabasco.
El argumento central es sencillo: prácticamente nunca ha vivido en ese estado. Aunque ciertamente es tabasqueño de nacimiento, desde muy pequeño se radicó en la Ciudad de México.
La Ley Electoral establece que el candidato debe residir en el distrito del que emana la candidatura; en este caso, el Distrito Federal VI, territorio que ni siquiera conoce.
Pero conociendo a Morena y a la Cuarta Transformación, el buen Andy puede rentar un caserón por unas semanas y seguramente la propia presidenta del INE, Guadalupe Taddei, le llevaría hasta su casa la credencial de elector.
Total, sólo habría que recordar aquella frase inmortal de AMLO: “a mí no me vengan con que la ley es la ley”. Andy lo sabe y el régimen también.
PARA no desafinar con los temas morenos, el próximo domingo la presidenta Claudia Sheinbaum reunirá a los suyos para festejar el segundo aniversario de su triunfo electoral.
Le ha llamado “informe”, aunque en realidad no lo es, por lo menos no el que mandata la Constitución. Será más bien un gran mitin político adornado con un rosario de buenos resultados y los ya tradicionales “otros datos”.
Habrá abundante narrativa sobre la soberanía a la mexicana, confrontación contra los conservadores del mal y alabanzas para el mesías y su “gran obra”. López Obrador.
Por supuesto, la corrupción y la impunidad no estarán en la agenda. Tampoco la crisis política y económica del país, la prolongada debacle en salud, la inseguridad o la protección de sus narcopolíticos.
Se trata de una necesaria pachanga guinda. A Sheinbaum le urge recuperar credibilidad y popularidad, y considera que éste es el momento adecuado, aunque ahora bajo la modalidad de realizar el evento en el Monumento a la Revolución y replicarlo en las plazas de las otras 31 entidades.
El Zócalo quedó prácticamente en el olvido. Digamos que, por sí sola, ya no lo llena; tendría que invitar a Shakira o al Grupo Firme.
Columna por www.acento.com.mx