Maru con Bonilla y Santiago / Claudia evita a Maru / Chaparro queda muy corto

POR LO QUE se dice en el círculo rojo y en las conversaciones de los chats políticos, la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván, tendría ya una definición sobre quiénes serían los perfiles para competir por la gubernatura y la alcaldía de Chihuahua capital bajo las siglas del PAN.

Los nombres que más se mencionan son los de Marco Bonilla para la candidatura al Gobierno del Estado y Santiago de la Peña para la Presidencia Municipal de Chihuahua, una fórmula que, según las versiones que circulan, contaría con el respaldo de Palacio de Gobierno.

Se supone que estos son los contendientes que habría elegido la mandataria en esta primera, y quizá definitiva, definición política. El acuerdo pasaría por impulsar a Bonilla a la gubernatura, mientras que De la Peña buscaría la alcaldía capitalina bajo el arropamiento del actual alcalde y de toda su estructura política y territorial.

Bonilla, sin duda, aparece como el perfil más competitivo para la candidatura estatal, pero requeriría el visto bueno de la gobernadora. Un deslinde en este momento sería políticamente delicado, sobre todo cuando Campos Galván mantiene un liderazgo relevante dentro del panismo tras los embates y confrontaciones con la Federación.

Acción Nacional parece estar adelantando los tiempos políticos, prácticamente en paralelo con los recientes registros de los cinco aspirantes de Morena que buscan convertirse en el próximo candidato o candidata a la gubernatura de Chihuahua.

El problema central de esta eventual decantación se encuentra en la disputa por la alcaldía de Chihuahua. La principal resistencia proviene del exfiscal César Jáuregui, quien regresó a la escena con su aspiración política intacta y sin aparentes acuerdos previos.

Y es que hay que decirlo: el panismo tradicional no termina de aceptar a Santiago de la Peña por su pasado priista, mientras que Jáuregui forma parte del bloque histórico y más identificado con las raíces doctrinarias del PAN.

LA PRESIDENTA Claudia Sheinbaum esquivó la solicitud de la gobernadora María Eugenia Campos Galván para que el Gobierno Federal deje de proteger al mandatario con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros personajes señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico.

“No voy a caer en un debate con la gobernadora porque es propaganda política, politiquería”, respondió la mandataria federal, luego de que Campos Galván pidiera actuar contra Rocha Moya y cuidar la relación bilateral con Estados Unidos, así como el futuro del T-MEC.

Sheinbaum reiteró que no participará en un intercambio político con la gobernadora de Chihuahua, al señalar que cada autoridad debe concentrarse en cumplir con sus respectivas responsabilidades institucionales.

Además, sostuvo que la relación con Estados Unidos se mantiene en términos institucionales, descartando tensiones derivadas de estos señalamientos y asegurando que el proceso de revisión y continuidad del T-MEC sigue su curso normal.

EL REGISTRO del profesor Martín Chaparro merece reconocimiento por su congruencia política y trayectoria dentro de Morena, aunque la realidad indique que sus posibilidades de éxito son mínimas.

El exdirigente estatal y fundador del movimiento cuando apenas daba sus primeros pasos en Chihuahua realizó su registro en línea. “Sólo los ricos fueron hasta la Ciudad de México”, expresó, en una frase que retrata buena parte de la transformación interna que ha vivido el partido.

Se trata de un perfil con historia dentro del movimiento, pero también de alguien que conoce perfectamente las nuevas reglas del juego. Morena dejó de pertenecer exclusivamente a sus fundadores para abrir espacio a personajes externos, algunos de ellos con poder económico y estructuras propias.

El propio Chaparro, con la objetividad que lo caracteriza, sabe que sus posibilidades son prácticamente nulas. Hoy las campañas requieren millones de pesos, operadores y una estructura de gran alcance simplemente para competir.

Resulta una paradoja que Morena relegue a cuadros históricos como Chaparro mientras privilegia perfiles con mayores recursos económicos y trayectorias cuestionadas. El profesor lo sabe, quizá mejor que nadie, y entiende que esta puede ser su última oportunidad política, salvo que algún acontecimiento extraordinario cambie por completo el escenario.

Columna Hipótesis de www.acento.com.mx

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