PAN muy optimista / Quiere 8 gubernaturas / El Profe insiste / El Cabrito declina

EL DIRIGENTE nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, vino a Ciudad Juárez a echar las campanas al vuelo y adelantar sus pronósticos rumbo al 2027. Aseguró que Acción Nacional será altamente competitivo en las 17 gubernaturas que estarán en disputa el próximo año y fue más allá al anticipar que el blanquiazul ganará ocho estados, entre ellos Chihuahua, donde Marco Bonilla ya se perfila como su principal carta para la sucesión estatal.

Romero incluyó en sus cuentas a Aguascalientes, Querétaro, Baja California Sur, Colima, San Luis Potosí, Michoacán, Sonora y, desde luego, Chihuahua. La lista no es menor, pues supone que el PAN tiene condiciones para ampliar su presencia territorial y recuperar terreno frente a Morena. Sin embargo, una cosa es hacer cuentas desde la dirigencia nacional y otra muy distinta convertirlas en votos. Para ello tendrá que demostrar que su estructura, sus candidatos y sus posibles alianzas están a la altura de las expectativas que ahora presume.

El jefe nacional panista también puso sobre la mesa otro objetivo: quitarle a Morena la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados federal. En su diagnóstico, el desgaste del partido gobernante pasa por los señalamientos de corrupción, los presuntos vínculos de algunos de sus integrantes con el crimen organizado, las deficiencias en los servicios de salud y el cambio de percepción sobre los programas sociales, que dejaron de ser una novedad política para convertirse en derechos constitucionales.

El PAN quiere capitalizar el descontento con la Cuatroté, aunque la inconformidad con el gobierno no significa, necesariamente, que los electores estén dispuestos a votar por la oposición.

El discurso de Romero en la frontera también tiene una lectura local. Ciudad Juárez es una plaza estratégica para cualquier partido que aspire a modificar el mapa político de Chihuahua, y los panistas pretenden convertirla en uno de sus principales frentes de batalla.

La multitud que acompañó a Marco Bonilla en su reciente toma de protesta como defensor de la familia, la vida y la libertad dejó claro que Acción Nacional busca recuperar presencia en una ciudad que ha pasado por gobiernos priistas, panistas, independientes y morenistas. El reto será transformar esa capacidad de convocatoria en una estructura territorial que aguante hasta las urnas.

Por lo pronto, Jorge Romero dibujó un panorama favorable para Acción Nacional, pero dejó implícita una advertencia que sus propios correligionarios no deberían ignorar: no hay elecciones ganadas por anticipado. El triunfalismo puede convertirse en el peor enemigo de cualquier partido cuando genera exceso de confianza, descuidos y errores. El PAN ya puso sus cartas sobre la mesa y Marco Bonilla aparece como una de las principales apuestas; falta ver si las ocho gubernaturas anunciadas se convierten en una realidad o terminan como una cuenta alegre de la dirigencia nacional.

EL PROFE Martín Chaparro, exdirigente estatal de Morena, se registró como aspirante a la Defensoría Municipal de la Cuatroté en Chihuahua capital, luego de quedarse fuera de la contienda por la coordinación estatal.

El veterano morenista quiere jugar con las bases, no con las cuotas de las cúpulas, y para ello llega respaldado por grupos fundadores del movimiento, que pretenden hacer valer su peso frente a quienes consideran recién llegados a la franquicia política.

Chaparro busca que Morena abra una consulta entre sus militantes y simpatizantes, convencido de que tiene posibilidades de imponerse frente a los llamados arribistas, aquellos que, según sus propios señalamientos, llegaron de otros partidos y ahora pretenden quedarse con las candidaturas sin haber construido el movimiento.

El reclamo no es menor: los fundadores sienten que, después de años de trabajo político, les quieren aplicar la clásica de Morena, esa en la que primero se habla de democracia participativa y después las decisiones terminan cocinándose en las oficinas de la dirigencia.

Los grupos que respaldan al profe también cuestionaron las designaciones realizadas por la dirigencia nacional en Chihuahua y otras entidades, pues sostienen que las encuestas fueron una simulación de procesos democráticos.

Y aunque todavía no existe una convocatoria formal ni una metodología definida para las defensorías municipales, el antecedente de Andrea Chávez ya encendió los ánimos. La senadora con licencia fue designada para encabezar la defensa de la Cuatroté en Juárez sin que mediara una convocatoria pública ni una encuesta conocida que transparentara el procedimiento.

Así que Chaparro quiere que las bases tengan voz y voto, aunque falta saber si en Morena están dispuestos a escuchar a quienes no forman parte de los grupos que controlan las decisiones. Porque una cosa es presumir que el pueblo manda y otra permitir que ese mismo pueblo decida quién se queda con las posiciones políticas.

El profe ya levantó la mano y ahora habrá que ver si le permiten competir en condiciones reales o si su registro termina convertido en otro expediente de inconformidad dentro de un partido que cada vez se parece más a aquello que prometió combatir.

BUENO tampoco hay que ser un experto en política ni un intérprete de mensajes cifrados para entender el texto que el director de la Junta Municipal de Agua y Saneamiento de Chihuahua, Alan Falomir, publicó el fin de semana en sus redes sociales.

El funcionario escribió: “Mi compromiso con Chihuahua no está sujeto al tiempo ni a las circunstancias: nació ayer, se fortalece hoy y perdurará siempre. Sigo trabajando con el mismo orgullo y la misma entrega por nuestra tierra”. Un mensaje con aroma a despedida política, justo cuando se mueven las piezas rumbo a la candidatura por la Presidencia Municipal de Chihuahua.

Falomir no anunció expresamente que se baja de la contienda, pero cuando un aspirante publica un mensaje tan nostálgico sobre su compromiso con la tierra y la continuidad de su trabajo, las lecturas políticas salen solas.

Más todavía cuando aparece el agradecimiento que le dedicó Santiago de la Peña, el aún secretario general de Gobierno, quien desde hace tiempo viene avanzando en la construcción de su propio proyecto para la capital. La coincidencia alimenta la conclusión de que El Cabrito estaría haciéndose a un lado para dejarle la pista libre a De la Peña.

La jugada, de confirmarse, tendría lógica dentro del reacomodo político del panismo y sus aliados, donde no todos pueden llegar a la boleta y alguien tendrá que sacrificar sus aspiraciones para fortalecer el proyecto que parezca más competitivo.

Falomir tiene presencia, relaciones y experiencia en la administración pública, pero la candidatura capitalina comienza a perfilarse como una disputa en la que Santiago de la Peña lleva ventaja. Y cuando los mensajes de despedida coinciden con los agradecimientos entre políticos, pocas veces se trata de una simple casualidad.

Eso sí, en política nadie se queda con las manos vacías cuando sabe negociar a tiempo. Si Alan Falomir termina por abandonar la aspiración municipal, la diputación local podría aparecer como premio de consolación para mantenerlo dentro del tablero y garantizarle un espacio en la siguiente legislatura.

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