Rebotadas las aguas / La codiciada manzana / Maru decepcionada de Clau / Jáuregui se disculpa

EN CUAUHTÉMOC las aguas políticas comienzan a agitarse con fuerza de cara a la elección por la alcaldía. PAN y Morena ya acumulan al menos seis aspirantes, sin descartar que la lista siga creciendo conforme se acerquen los tiempos electorales.

Por Acción Nacional aparecen el subcoordinador de la bancada en el Congreso del Estado, Saúl Mireles, el exdirector de la Junta Municipal de Agua, Miguel López, y ahora también la directora del CECyTECHAdriana Ruiz.

Del lado de Morena, la figura con mayor presencia es la expriista Guadalupe Pérez, aunque no sería extraño que nuevamente aparezca en escena otro expriista, Roberto “Nono” Corral, como ocurrió en el pasado proceso para la diputación federal.

El caso más llamativo es el de la actual secretaria del Ayuntamiento, Lourdes Pérez, quien mantiene su militancia priista y lo expresa públicamente, pero al mismo tiempo busca competir bajo las siglas del PAN. Además, es considerada la principal carta del alcalde Roberto Pérez para sucederlo.

Aunque el escenario parece poco convencional, dejaría de serlo si PAN y PRI concretan una alianza electoral y acuerdan postularla como candidata panista, tal como sucedió en la elección pasada con Tony Méndez, priista que apareció en la boleta como abanderado de Acción Nacional para el Distrito 05 federal.

La posible alianza entre PAN y PRI todavía está lejos de definirse y será hasta noviembre, cuando inicien formalmente las negociaciones electorales, cuando se conozca el alcance de esos acuerdos.

Habrá que determinar en qué municipios, distritos locales, federales e incluso en la gubernatura podría concretarse. Mientras tanto, Cuauhtémoc perfila un escenario sui géneris, marcado durante décadas por la influencia política de la familia Pérez, el paso de un gobierno independiente y un pasado de hegemonía priista.

El próximo año revelará si esa historia continúa o si el electorado decide cambiar de rumbo.

LA GOBERNADORA María Eugenia Campos Galván lanzó un cuestionamiento que refleja el nivel de tensión con el Gobierno Federal. “¿De qué sirve quedarse callado y llevarnos bien con el gobierno federal?”, preguntó al sostener que durante mucho tiempo Chihuahua apostó por una relación institucional con la Federación con la esperanza de obtener respaldo en participaciones, salud, seguridad y atención a problemas como el barrenador. “No sirvió de nada”, remató la mandataria.

El reclamo va acompañado de una larga lista de agravios que, desde la óptica del Gobierno del Estado, incluyen el abandono federal, la falta de inversión en infraestructura, el deterioro del sistema de salud, la inseguridad y la persecución política.

A ello se suma un elemento particularmente delicado: la negativa de la presidenta Claudia Sheinbaum para recibir en audiencia a la gobernadora, pese a los numerosos asuntos que ambas administraciones deberían abordar de manera conjunta.

Esa distancia política alimenta la percepción de que Chihuahua permanece lejos de las prioridades del Gobierno Federal.

Más allá del discurso, el mensaje de Campos Galván parece marcar un cambio de estrategia. Si durante buena parte de su administración prevaleció la prudencia frente a Palacio Nacional, ahora la confrontación pública parece inevitable.

La mandataria da por concluida la etapa de la discreción y apuesta por hacer visibles los desacuerdos con la Federación, en un contexto donde el calendario electoral comienza a acelerar las posiciones de todos los actores políticos.

EL EXFISCAL César Jáuregui protagonizó un episodio que difícilmente debió ocurrir en plena carrera anticipada por la alcaldía de Chihuahua. Integrantes de su equipo borraron bardas con propaganda de la diputada morenista Brenda Francisca Ríos para colocar mensajes de promoción del exfiscal, según reportaron vecinos de distintos sectores de la ciudad.

Un exceso que, además de generar molestia, alimenta la percepción de que algunos equipos ya actúan como si la campaña hubiera comenzado.

Hay que reconocer, sin embargo, que Jáuregui ofreció personalmente una disculpa a la legisladora, un gesto poco común en la política actual y que contribuyó a desactivar parcialmente la controversia.

En un ambiente cada vez más polarizado, asumir responsabilidades también envía un mensaje hacia el interior de los propios equipos de operación política.

El episodio deja una lección que debería ser elemental: la competencia política no puede justificar el atropello ni la invasión de espacios ajenos.

Si desde los actos de promoción interna ya aparecen prácticas de esta naturaleza, el proceso electoral promete elevar aún más la tensión. Al final, pareciera que para muchos sigue vigente aquella vieja frase atribuida a Andrés Manuel López Obrador“A mí no me vengan con que la ley es la ley”, una expresión que algunos parecen haber tomado demasiado en serio.

Columna Hipótesis de www.acento.com.mx

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