Morena con los guinda / Galopa El Caballo / Bonilla y su calma

LA DIRIGENCIA nacional de Morena reunió a los aspirantes de Chihuahua a la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación, es decir, a quienes continúan en la ruta para convertirse en el candidato al Gobierno del Estado.
A la convocatoria acudieron la senadora con licencia Andrea Chávez, el alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar y el exdirigente estatal Martín Chaparro.
La ausencia de Rosana Díaz y Luis Carlos Arrieta llamó poderosamente la atención. La diputada del Partido Verde y el aspirante del Partido del Trabajo se registraron en tiempo y forma, pero quedaron fuera de la reunión, pese a que ambos partidos forman parte de la alianza con Morena y fue el propio partido guinda el que emitió la convocatoria para el proceso interno.
Apenas ayer se advertía que Morena no había definido el futuro político de Rosana Díaz y Luis Carlos Arrieta, sobre todo porque sus respectivos partidos ya habían tomado partido por otros aspirantes.
El Partido Verde declaró su respaldo incondicional a Cruz Pérez Cuéllar, mientras que el PT hizo lo propio con Andrea Chávez, dejando, de manera por demás contradictoria, a sus propios registrados sin posibilidad real de competir.
Entonces surge una pregunta inevitable: ¿para qué registrar aspirantes si desde el principio estaban destinados a quedarse en el camino? Todo indica que los intereses de las dirigencias del Verde y del PT en Chihuahua pesan más que los procedimientos internos que previamente avalaron.
Durante el encuentro, la dirigencia nacional pidió prudencia, unidad y el compromiso de reconocer públicamente a quien resulte ganador de las encuestas.
El mensaje fue directo para los tres morenistas convocados, aunque queda la duda sobre la reacción de los partidos aliados si el resultado favorece a uno distinto al que hoy respaldan. Chaparro, por cierto, aparece con escasas posibilidades.
La alianza electoral probablemente se mantendrá porque el Verde y el PT suelen acompañar al ganador; la verdadera incógnita es si habrá unidad política. Esa respuesta comenzará a despejarse en agosto, cuando Morena haga oficial el nombre de quien encabezará la candidatura al Gobierno del Estado.
ALFREDO Lozoya, “El Caballo”, volvió a tomar las riendas de Movimiento Ciudadano en Chihuahua. El diputado federal fue designado coordinador estatal del partido sin sobresaltos ni competencia interna, confirmando una vez más el control político que mantiene sobre la fuerza naranja en la entidad.
Lozoya sustituye al diputado local Francisco Sánchez, con quien ha construido una sociedad política desde hace más de una década, desde los tiempos en que ambos gobernaban Parral: uno como alcalde y el otro como secretario del Ayuntamiento. Ahora simplemente intercambian responsabilidades, pero el liderazgo sigue concentrado en las mismas manos.
Más allá del nombramiento formal, Lozoya continúa siendo quien toma las decisiones en Movimiento Ciudadano en Chihuahua. La coordinación estatal sólo oficializa una realidad política que desde hace tiempo era evidente y que cobra relevancia ante el proceso electoral de 2027.
La interrogante ahora será si Movimiento Ciudadano competirá solo o buscará alguna alianza.
En Chihuahua mantiene un discurso abiertamente opositor a Morena, mientras que en el escenario nacional su comportamiento político ha sido mucho más flexible y, en ocasiones, funcional a los intereses del partido gobernante.
EL ALCALDE Marco Bonilla llamó a la calma y a la unidad entre los ocho aspirantes del PAN que buscan sucederlo en la Presidencia Municipal de Chihuahua. Su intención, dijo, es evitar confrontaciones y fracturas rumbo al proceso electoral de 2027, asegurando además que existe piso parejo para todos.
Bonilla insiste en que no hay favoritos ni favoritas, y sostiene que todos los perfiles cuentan con las mismas oportunidades para competir. Sin embargo, los hechos parecen contar una historia distinta.
Las fotografías, reuniones y videos difundidos en las últimas semanas muestran a integrantes del gabinete municipal y a varios regidores manifestando públicamente simpatías por al menos tres de los aspirantes. Incluso algunos de esos respaldos se han dado durante horarios laborales, lo que inevitablemente alimenta la percepción de que el piso no está tan nivelado como se afirma.
El alcalde sostiene que cada integrante de su equipo tiene libertad para respaldar a quien considere conveniente, pero resulta difícil convocar a la unidad cuando desde el propio gobierno aparecen señales de apoyo abierto hacia determinados proyectos políticos.
La verdadera prueba será saber hasta dónde llega ese supuesto piso parejo y si, en realidad, Marco Bonilla ya tiene definido quién será su compañero de ruta rumbo a la elección de 2027, acompañándolo desde la candidatura panista a la alcaldía de Chihuahua mientras él participa en la contienda por la gubernatura.
Columna Hipótesis de www.acento.com.mx